La migración laboral internacional

Octubre 2011

En los últimos 20 años la migración ha pasado a ser uno de los temas más importantes de la política mundial. Con la globalización, la migración internacional no va a disminuir en el siglo XXI, sino a aumentar.

Cada año, millones de mujeres y de hombres abandonan sus hogares y atraviesan las fronteras. Muchos parten en busca de mejores sueldos y oportunidades, pero muchos otros emigran forzados por el hambre, los desastres naturales, los conflictos violentos, la persecución o la simple falta de trabajo decente en su país de origen. Al mismo tiempo, en los principales países de destino, la demanda en aumento de trabajadores calificados, la reticencia de los trabajadores nacionales a aceptar cierto tipo de empleos de baja calificación, la disminución de la población y su envejecimiento, funcionan como factores
fuertemente favorecedores.

Los actuales flujos migratorios internacionales son cada vez más complejos y diversos, y la experiencia migratoria está cambiando en lo que respecta a su forma, estatus, orientación y duración. En contraste con movimientos anteriores, con miras al asentamiento permanente, la migración temporal es más popular hoy. Los migrantes internacionales constituyen en la actualidad un colectivo muy diverso, que incluye trabajadores estacionales o con contratos temporales, trabajadores calificados, estudiantes, solicitantes de asilo y refugiados, trabajadores en situación irregular y víctimas de trata y de trabajo forzoso. He aquí algunos datos:

  • Los 214 millones de migrantes internacionales estimados en 2010 representan únicamente el 3 por ciento de la población mundial.
  • Casi el 50 por ciento de estos migrantes internacionales son mujeres.
  • Los trabajadores migrantes (es decir, las personas que emigran en busca de trabajo) y sus familias representan alrededor del 90 por ciento del total de los migrantes internacionales.
  • La migración actual es laboral, y por lo tanto entra dentro del ámbito de acción general de la OIT para lograr el trabajo decente para todos.
  • Los trabajadores migrantes (es decir, las personas económicamente activas dentro del total de la población migrante) ascienden a 105 millones en 2010.
  • Estos hechos plantean problemas importantes en relación con los cuatro pilares de toda política de migración laboral: la gobernanza, la protección, el desarrollo y la cooperación. El desafío es gestionar la migración de forma que genere crecimiento y prosperidad tanto en los países de origen como en los de destino, al tiempo que protege y beneficia a los propios trabajadores migrantes.

International labour migration, trabajo presentado recientemente por la OIT, examina en  las tendencias de la migración laboral, su impacto en los países de origen y de destino y las condiciones experimentadas por los trabajadores migrantes. Analiza los vínculos entre migración y desarrollo y el impacto de la migración internacional en los países de origen y de destino. En las regiones en desarrollo de las que proviene la mayoría de los migrantes, la contribución positiva de la migración se pone de manifiesto en los elevados flujos de remesas (que ascendieron a 338.000 millones de dólares EE.UU. en 2008) y en la transferencia de inversión, tecnología y competencias laborales esenciales gracias a la migración de retorno y al compromiso que une a las comunidades en diáspora.

En los países de destino, la migración ha rejuvenecido a la población y a la fuerza de trabajo, ha contribuido a la creación de empleo, ha dado viabilidad económica a sectores tradicionales como la agricultura y los servicios, ha impulsado el espíritu empresarial, ha reforzado las bases de la seguridad social y de los regímenes de bienestar social, ha satisfecho la demanda de competencias profesionales en los sectores industriales emergentes de alta tecnología y ha promovido la renovación urbana.

Los hechos desmienten una serie de mitos populares, como por ejemplo, que los trabajadores migrantes quiten trabajo a los trabajadores nacionales, alimenten la criminalidad o se aprovechen de los regímenes de bienestar social.

A pesar de lo anterior, los trabajadores migrantes tienden a concentrarse en sectores económicos menos atractivos para los trabajadores nativos: la agricultura, la construcción, la manufactura y los servicios con alto coeficiente de mano de obra, como el trabajo doméstico, la hotelería y el turismo. En estos sectores se encuentran algunos de los trabajadores migrantes más vulnerables: las trabajadoras domésticas, los trabajadores de la construcción, los trabajadores en situación irregular y las víctimas de trata.

Las investigaciones de la OIT revelan que la discriminación en el mercado de trabajo de las personas de origen migrante, incluidas la segunda y tercera generaciones, es pronunciada en Europa y en América del Norte. Los jóvenes de origen inmigrante que buscan empleo deben presentar entre cuatro y cinco veces más candidaturas que los nativos con competencias laborales, formación y experiencia equivalentes para obtener una respuesta positiva.

Recomendaciones sobre el camino a seguir.

  • Se necesitan mayores oportunidades legales de movilidad laboral (especialmente para trabajadores poco calificados. Los programas actuales de migración laboral temporal y circular no pueden dar respuesta a la demanda permanente de trabajadores migrantes
  • Los programas de migración temporal y circular deberían respetar el principio de igualdad de trato entre los trabajadores migrantes y los nacionales.
    En el corto y medio plazo, existen bastantes posibilidades para que existan sistemas de libre circulación y mobilidad laboral en regiones con zonas de integración comercial y económica, como por ejemplo en África, Asia y América Latina.
    Las políticas deberían basarse en el reconocimiento del beneficio mutuo tanto para los países de origen como para los de destino.
    La protección de los derechos de los migrantes es esencial para que se materialicen los beneficios de la migración en términos de desarrollo para todas las partes.
  • Adoptar nuevos enfoques respecto de la migración ilegal (que no la traten únicamente como una cuestión de orden público) para proteger los derechos humanos básicos de los trabajadores en situación irregular.
  • La cooperación entre gobiernos, interlocutores sociales y otros interesados es un pilar esencial para mejorar la gestión de la migración, garantizar la protección de los trabajadores migrantes y asegurar los beneficios para el desarrollo de la migración laboral.
  • En paralelo, la OIT necesita colaborar con otras organizaciones internacionales y regionales que se ocupan de asuntos de migración para promover el enfoque de políticas basado en los derechos.

El objetivo debería ser migración en “condiciones de libertad, dignidad, equidad y seguridad”, en consonancia con el concepto de trabajo decente inicialmente propuesto por la OIT, y ahora adoptado por la comunidad internacional en una visión común.